Saludo del Maestro General con motivo del 4o Centenario de la Provincia

Jub Prov3616

Con Cristo Redentor, María y Nolasco
en fraternidad y servicio.

FELIZ INAUGURACIÓN DEL AÑO JUBILAR

Prot. MG. 020-2016
Roma, 3 de junio del 2016.

P. Fr. Jesús Luja Pérez, Superior Provincial,
y Religiosos de la Provincia Mercedaria de México.
Presente.-

Hermanos en el Señor:
¡Feliz inauguración de los 400 años de la fundación de la Provincia!
Qué alegría enviarles mi bendición en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu santo, en este día que se ponen en camino de oración y reflexión en cuanto significa agradecer a Dios al recordar los momentos históricos, por el cual el Capítulo General celebrado en Calatayud aprobó la erección de la nueva provincia de México, la misma que fue formalizada por el Breve del papa Paulo V y la real Cédula entre los años 1615 y 1616. Algunos datos de nuestros cronistas e investigadores destacan la presencia del capellán fray Bartolomé de Olmedo que llegó desde La Habana a tierras mejicanas con una expedición de Hernán Cortés en 1519. A pesar de las formas de gobierno de los expedicionarios y de los enfrentamientos que tuvieron entre ellos, fray Olmedo tuvo gran fama de actuar, con habilidad y tino al ser mensajero y mediador ante los problemas suscitados, facilitando la solución de los mismos; fue así, que el religioso estuvo presente en todos los sucesos que se dieron hasta su muerte en 1524.
Posteriormente, llegaron a dichas tierras nuevos frailes de la Orden de la Merced quienes fueron fundando los conventos en la ciudad de México, Puebla, Oaxaca, Morelia (Valladolid), Colima, Tacuba, Atlisco y Veracruz, entre los siglos XVI-XVII. De esta manera, promoviendo su autonomía en relación de las comunidades de Guatemala se consolidaron en la nueva Provincia en tierras aztecas.
Desde entonces hasta hoy la presencia mercedaria ha sido una constante en el arduo
caminar. A pesar de las dificultades que se han presentado por los eventos nacionales, la supresión del clero y las reformas independentistas, La Merced ha sido y sigue siendo huella de entrega y servicio redentor en los lugares de misión.
A través de estas líneas, agradezco la invitación y el Programa de Actividades que me hicieron llegar, puesto que enmarca el ciclo de acciones a realizarse durante este tiempo de gracia, considero que es una buena oportunidad para destacar la vida y obras de tantos frailes que entregaron su vida y/o murieron en olor de santidad al evangelizar tantos lugares de la nación mejicana. Creo que es bueno difundir lo que La Merced ha realizado en la formación inicial y permanente, así como recrear la labor misionera de los religiosos entre los laicos y la Familia mercedaria, quienes estarán animados por conocer y profundizar más el espíritu redentor de san Pedro Nolasco en México lindo y querido.
Espero que el ciclo de las celebraciones sea un puente, para motivar la fraternidad y el encuentro con los religiosos de la Orden, de la Provincia, Vicarías y Delegaciones que se unen en oración en este tiempo de gracia y salvación.
Que a la presencia de nuestra Madre de la Merced, refiguración de la belleza de Dios y símbolo del rostro intercultural de nuestros pueblos, nos anime a ser buenos y mejores testigos del evangelio, para seguir difundiendo la Misericordia divina en un constante despliegue de nuestra querida Provincia Mercedaria de México.

Dios los bendiga siempre, mucho ánimo en las tareas encomendadas y que los gestos redentores que realicen quede impregnada en el corazón de los cautivos de nuestros tiempos.

En fraternidad y servicio.
P. Fr. Juan Carlos Saavedra Lucho, O. de M.
Maestro General

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