Penitenciaria

El carisma de la Orden de la Merced se ha enriquecido desde el principio por la figura maternal de la Virgen María; en ella, los mercedarios descubrimos la urgencia de nuestra acción apostólica pues se presenta ante nosotros como la principal promotora de la obra de su Hijo Jesús. Venerándola con el título de la Merced asumimos nuestro compromiso carismático en los centros penitenciarios y la presentamos como Patrona Universal de los privados de libertad y de las Instituciones penitenciarias. LPP 6.

La defensa de los derechos humanos de los encarcelados es también una tarea que no podemos olvidar, pues en el centro del Evangelio está la persona humana. Así lo vivió nuestro padre san Pedro Nolasco cuando inició la obra liberadora de la Merced, pues la privación de la libertad es un atentado contra la dignidad de todo ser humano. LPP 13.

Asumimos la Pastoral penitenciaria, proyectándola en cuatro metas:

  1. Prevención del delito, tanto con los internos de los CERESOS como en el trabajo en campos de cautividad.
  2. Visita a los CERESOS, atención personalizada a los internos para liberarlos en su mente y en su conciencia de cautividades psicológicas y morales.
  3. Obtención de la libertad real de los internos, con la colaboración de laicos profesionales. Con motivo de las fiestas de nuestra Madre de la Merced y de nuestro padre san Pedro Nolasco, la provincia promueve en diversos centros de reclusión la liberación de internos procesados por delitos del fuero común, caracterizados por su palpable transformación humana.
  4. Reintegración del ex – interno a la sociedad como persona libre, buscando que se le respeten sus derechos y que él cumpla con sus deberes.

Para ello contamos con albergues para ex-reclusos que no tienen apoyo familiar o que carecen de posibilidades laborales.

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